lunes, 23 de enero de 2017

Desde dentro

Cada cierto tiempo se paraba frente al espejo. Intentaba ver su rostro escondido detrás de tantas máscaras y trajes que le han impuesto. La vida fue muy exigente con ella, tuvo que fungir varios roles que le han impuesto. Ha aprendido usar vestidos de etiqueta, uniformes, o ropas informales dando rienda suelta a su imaginación creatividad y buen gusto. Dominaba el arte de maquillaje, resaltando la belleza ocultando unos pequeños señales de cansancio o alguna pasajera imperfección en su piel. Lo que trataba que descubrir era como llenar los vacíos en su corazón y sanar las heridas de su alma. ¿Cómo ser ella misma debajo de todos los trajes y maquillajes? Encontraba la salida poniendo se frente al sol que salía o se ocultaba y dejar su cara iluminada con su arrebol. En este espectáculo de colores tonalidades y matices pudo calmar su alma. Eso le ayudaba de descubrir que ella como el mismo sol tiene que iluminar y es diferente para cada persona que la mira, todo depende del momento, de la ubicación de las circunstancias. Que podemos ser siempre nosotros mismos en medio de este abanico de funciones y papeles que nos exige la vida, haciendo cosas desde dentro desde el corazón hacia fuera y no desde afuera hacia dentro. Un uniforme, traje, escritorio, oficina, cargo, función, no nos hace ni mejor, ni diferente persona, solo nos exige más desde nuestro corazón, nuestros principios y valores. Si los olvidamos corremos el peligro de convertirnos en crueles funcionarios, camaleones humanos sin principios, dispuestos a todo por un pequeño puesto, una dosis de poder. 

Feliz lunes desde el corazón.

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