Cada vez que intentaba pararse un poco y pensar ¿qué
es para ella la felicidad? Algo o alguien la distraían. La
distracción hace a uno desviar la atención de cosas fundamentales y
fijarse en lo que es llamativo colorido, nos entretiene y se va así
como vino dejándonos con las manos vacías. La distracción puede
ser casual o inducida. Ya los antiguos con su famoso “panem et
circenses” (pan y circo) sabían desviar la atención de los
verdaderos problemas de cuya solución dependía la felicidad y el
bienestar de la población, ofreciendo los sustitutos de la
felicidad. Alimentos y diversión, distracción barata. Un
ingrediente indispensable de la felicidad es la acción, la
participación, si en vez esto se nos anestesia para convertirnos en
simples espectadores en el gran teatro del mundo, con el tiempo
sentimos insatisfacción, frustración. No te dejes distraer con
tanta facilidad, busca lo esencial, trata de ponerte en acción
frente a las situaciones que necesitan transformación. La vida no se
vive mirando sino participando, transformando. No te conviertas en un
simple espectador, haz te protagonista de tu propia historia.
Feliz domingo de felicidad en acción.

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