Ella tan segura y orgullosa, la
que siempre ha tenido un comentario burlón acerca de los demás se ha caído. Ahí
en frente en el lugar y momento menos oportuno. No era una caída peligrosa que
pudiera poner en peligro su integridad física, pero igual le ha dolido de
sobremanera. Le dolió caerse de su orgullo y soberbia y descubrir de nuevo que
duro es el piso. Pudo descubrir que hay mucho de ella allí abajo. No siempre
damos talla a nuestros pensamientos y opiniones. La vida tiene sus extraños
caminos para verificar ciertas cosas. Una caída no tiene que significar ninguna
desgracia o humillación, sino más bien puede significar una oportunidad para
pisar bien el piso e iniciar un nuevo camino. Un camino esta vez andado con más
cuidado y seguridad, en un nivel pegado a la realidad y no a las presunciones,
orgullo y soberbia. No te avergüences si has caído, levántate y pisa fuerte. Reconcíliate
contigo misma/o y agradece al piso que te devolvió a la realidad, pare mirar
adelante con esperanza e ilusión dando pasos firmes.
Feliz miércoles de pisar el piso.

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