No presumía porque no eran ni demasiado buenas, ni
demasiado frescas sus ideas, pero eso sí, eran suyas y no las debía
a nadie, ni trataba a imitar a nadie. Una vez más la criticaron
acusándola de poco ambiciosa y conformista, de no ir a la par con la
moda. Algunos medio en broma medio en serio decían que Claudia se
parece a su gato, totalmente independiente, siempre yendo por sus
propios caminos, demostrando al mundo su alto nivel de “gatitud”
– carácter. Claro eso le costaba una que otra lágrima y a veces
la incomprensión de los cercanos y lejanos. Andar por sus propios
caminos con frecuencia implicaba andar en soledad, pero Claudia
estaba dispuesta pagar este precio. No quería que cualquiera este a
su lado, sino que estén ahí los que sepan valorarla y respetar sus
puntos de vista y opiniones. Vive tu vida recibiendo lo que ofreces –
el respeto.
Feliz sábado de “gatitud”.

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