No lo ha pensado dos veces con pensarlo una vez ya era
suficiente, puesto que tantas cosas en su vida ha hecho sin pensar.
Tenía la extraña seguridad que encontrándose con ellos también se
va a encontrar consigo misma. Es que había cosas que se le han
perdido últimamente o que ella ha permitido que se pierdan. A su
lado nunca han faltado los “opinólogos” de todo tipo que sabían
hasta el más pequeño detalle cómo debería ser ella y no se
interesaban lo más mínimo como es. Ella tenía que verse reflejada
en otros ojos, de los que la quieren conocer y están dispuestos de
ayudarle a conocerse. Tal vez gracias a ellos y los encuentros con
ellos pueda haber más conexiones entre conocer y sentir, sentir y
saber, saber y decir. Somos lo que sentimos y no solo lo que nos
dicen que somos o como deberíamos de ser.

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