No preguntaba cuánto camino le quedaba,
ni cuánto ya había recorrido. Lo que tenía bien claro es que más
importante que las distancias delante y atrás es estar en el camino.
Para ella el camino simbolizaba el proceso, en el que más que los
kilómetros se acumula las experiencias. Se aprende ver más y ver
mejor. En el camino uno siempre busca puntos de referencia trata de
ubicarse en el tiempo y en el espacio. No así en la vida sedentaria
de un sillón o un sofá donde todo siempre está en el mismo lugar y
a la misma distancia. Nada sorprende y nada desafía, ni pone a
prueba nuestros talentos y cualidades. No se trata de llevar la vida
nómada o estar recorriendo el mundo entero en interminables viajes,
sino de salir de su espacio de comodidad a encuentro de otras
personas y otras situaciones, adquiriendo nuevas experiencias. Para
eso hay que abrir los ojos los oídos la mente y el corazón. La vida
siempre es más de lo que vives. No te quejes cuando la tuya no te
satisface, porque siempre hay más a tu disposición solo hay que
atreverse a vivir.
Feliz sábado de camino.

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