jueves, 6 de abril de 2017

Pacientes Orejas

Las penas quería llevárselas muy lejos para que ya no regresen. A veces el día lo pasaba bien, ocupada como siempre en tantas cosas que no conocían la demora. Las hacía puntualmente y con la misma dedicación. Pero llegada la noche, cuando recostaba su cabeza en su almohada desde debajo de ella salían sus penas y pesares. Estos le taladraban la cabeza en horas de insomnio atrayendo a sus cómplices las dudas y las deudas, y como su fuera poco trayendo a la memoria uno que otro error del pasado bien salpicado de culpabilidad y remordimientos. Para nada servía sacudir bien la almohada cada mañana o ponerla al sol, ni los frecuentes cambios de sábanas ayudaban a quitarse estas voces de las noches de insomnio. Había un remedio para su problema, pero era muy difícil de conseguirlo. Eran un par de orejas armadas de paciencia capaces de escucharla sin interrumpir. Alguien que puede saber todo lo que sabe su almohada y permanecer callado. Sentía que una vez dichas sus penas podrá hablar de otras muchas cosas.

Feliz jueves de orejas pacientes.

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