sábado, 8 de abril de 2017

Ser dueño...

No ha vivido en un palacio, lejos de tal cosa era su humilde casucha, pero siempre se ha preocupado por el mundo que lo rodeaba como si fuera dueño de él. No presumía en ningún momento ser propietario de algo más que lo que era estrictamente necesario para su vida, a su edad ya se necesitaba poco, pero si le preocupaba el mundo. Siempre decía con su sonrisa picara, que aunque no era dueño del mundo era hijo del dueño. Su profunda y sencilla fe le empujaba a sentirse responsable por todo lo que lo rodeaba. Teniendo presente la buena educación que ha recibido de sus padres, su deseo era dejar el mundo que ha recibido por lo menos en las mismas condiciones como un día ha recibido de sus padres y abuelos. Le enseñaron cuidar lo que se tiene prestado. No abusar respetando el lugar de cada cosa. Le gustaba disfrutar de la sombra cerca de su casa. La sombra la daban los viejos árboles que él no ha sembrado, por eso se sentía en deuda y sembraba otros que un día van a dar sombra a los que vienen después de él. Cuida y serás cuidado. 

Feliz sábado de responsabilidad por el mundo.

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