La falta de propuestas unida a la falta
de argumentos irremediablemente les ha llevado a la crispación.
Huérfanos del sentido común, se han atrincherado en sus posiciones,
incapaces de poner un pie en el campo del diálogo. Sus palabras
expresan poco más que insultos. Su fanatismo confunde la
individualidad de su ADN. Siempre llegan al punto en el que deja de
ser importante el tema que los llevó a la crispación, y empieza ser
importante el vencer al otro a cualquier precio, si es posible
callando y desacreditando su voz. En el camino siempre se pisotea
valores, principios, leyes, dignidades derramando la bajeza en
grandes cantidades. Un triste espectáculo que nos ofrece nuestra
clase política y que afecta nuestra convivencia. En estos momentos
de un sinsentido de lucha por el poder, con el omnipresente fantasma
de la dictadura, recuperemos el sentido común, que tanto nos hace
falta.
Feliz sábado del sentido común.

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