Su después siempre estaba más lleno
que su ahora. No le alcanzaba ni el espacio ni el tiempo para
enumerar todas las cosas que ha dejado para este después, como si
éste no tuviera límites del tiempo. Trataba de engañar hasta su
hambre con lo que la industria ha inventado como “comida rápida”,
algo que imitaba alimentos y servía para llenar el estomago sin
satisfacer las necesidades. Lo que no encontrado como llenar los
vacíos que dejaban los sentimientos que se caían de su cuerpo como
el cabello en la ducha después de un largo periodo del estrés. No
había imitaciones de sentimientos esos la invadían sin pedir
permiso. Las nauseas con los constantes dolores de panza con
frecuencia fueron acompañados de ataques de llanto y temblor de todo
el cuerpo. Sabía que algo tiene que hacer pero ahora no podía.
Decía que lo va a hacer después cuando va a tener un poco más de
tiempo. En esta interminable espero su cuerpo que trataba de
defenderse de tanto maltrato tenía la última palabra “No”. Haz
algo, no esperes hasta que tu cuerpo te la diga.
Feliz miércoles de ahora sin después.

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