Cuando era más joven era muy
despistada. Perdía muchas cosas y se perdía muchas cosas. Algunas
de ellas las perdía para siempre. Esto siempre traía sentimientos
malos, que le hacía sentirse culpable por lo que pasaba. Con años
iba aprendiendo a tener más cuidado y vivir más atenta. No tenía
que esperar mucho para que esta práctica de atención se extienda a
otras áreas de su vida. Estando con otra gente que no paraba de
quejarse y criticar todo, ella siempre encontraba algo bueno, una
buena noticia. No quería perderse nada bueno porque ya había
perdido bastante. Algunos intentaban convencerla que todo está mal
ella no se dejaba. Con el tiempo ella, su presencia empezaba
convertirse en buena noticia. Sus amigos la esperaban porque faltaba
su mirada su comentario su toque positivo que a ellos les faltaba.
Hazte el propósito de buscar cada día algo bueno y lo comparte con
los demás.
Feliz domingo de buena noticia.

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