sábado, 19 de enero de 2019

Perder el tiempo juntos.

Le gustaba compartir. Siempre había algo que ofrecía a los que visitaban su humilde casa. Ha vivido en su pueblo toda la vida. Sabía que el mundo es mucho más grande, y como todos tenía curiosidad de él, pero su mundo era ese y no necesitaba otro. Para los que tuvieron tiempo para perderlo con ella, había frutas dulces y sus confituras con galletas. Los que se arriesgaban, no se arrepentían. Siempre había sobre que hablar y sobre que callar con respeto y pensamiento. Uno no sabía lo que era más dulce si sus confituras o su compañía. A veces las cosas iban un poco mal, la despensa se vaciaba pero el corazón siempre se llenaba. Hacía todo para crear un ambiente agradable y una vez en el sillón uno no se quería levantar rápidamente. Es que las cosas en la mesa en una vas, plato tazo o copa solo sirven de pretexto para compartir las que están dentro de corazón y dentro de nuestra vida. Arriésgate a perder tiempo con otros.
Feliz sábado de perder el tiempo.

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