Le
gustaba sumergirse en el agua y al mismo tiempo sumergirse en el
silencio, con una sensación de libertad. Una sensación relajante
que era como la concentración la esencia de la libertad. Solo
posible de sentir, si uno se sumergía completamente. No era
suficiente entrar en el agua, mojarse bastante, era necesario entrar
todo sin dejar nada afuera y aunque sea por un instante quedar
inmóvil para poder percibir todas las sensaciones. Luego disfrutar
de la flotación que es lo más parecido a vuelo. Así como en el
agua nos podemos sumergir en la vida, e incluso en el amor. Pasa
exactamente lo mismo que con el agua, necesitamos sumergirnos
totalmente sin dejar nada afuera para percibir todas las maravillosas
sensaciones. Los que han pasado por un problema de salud grave ya
entienden de que se trata. Sentir la vida con todo su ser.
Sumérgete.
Feliz
sábado de sumersión.

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