Sorprendía la exactitud de sus
cálculos y medidas cuando lo tocaba medir algo. Una precisión
envidiable, fruto de “buen ojo” y años de experiencia. Cuando lo
hacía se podía tener la seguridad que todo está hecho bien que
encajará a la perfección. Lo que hacía tan bien en su trabajo
descuidaba completamente en su vida diaria. Casi nunca acertaba medir
bien ni el tiempo ni las distancias. Sus seres queridos le reclamaban
su distancia de tantas cosas que hacían, que pasaban en sus vidas.
Cuando se enteraba de algo siempre era después de suceso, no
participaba en sus vidas con la cercanía que a ellos les gustaría
que les permitiría sentirse queridos, amados, acompañados y
protegidos. Es curioso que las habilidades que tantas veces
demostramos en nuestra vida profesional, en nuestro trabajo, nos
cuesta aplicarlas a la vida diaria en nuestras relaciones, en la casa
con la familia. Así como prestas atención en tu trabajo para
hacerlo bien incluso sacrificando tu descanso, presta atención a tu
familia a los que viven contigo para estar plenamente con ellos y
saber responder a sus necesidad de tu presencia.
Feliz jueves de habilidad de
estar con ellos.

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