Mirándola viendo sus actitudes
uno se daba por qué no se animaba a aprender conducir un coche. Es
que casi siempre miraba atrás. No veía lo que tenía delante.
Iniciaba una nueva semana sumergida en la que ya pasó y cuando se
daba cuenta de eso casi la mitad de la nueva se había ido. Le
costaba mucho aceptar que ciertas cosas son irreversibles que la
solución no está rememorándolas sino aprendiendo de ellas con todo
lo que implican, para no repetirlas en el futuro y dejar en el
pasado. No era capaz de cortar los hilos que la unían con los
errores y los daños. Delante estaban todas la posibilidades todas
las oportunidades y ella en vez de conocerlas mirar bien y aprovechar
miraba el espejo retrovisor, de ahí venía la constante sensación
de que no avanzaba. Mira la semana que empieza, deja atrás la que ya
pasó tu vida es ahora ni antes ni después. Para no chocar no sufrir
accidentes las cosas hay que ver a tiempo con suficiente antelación
para poder reaccionar.
Feliz lunes de mirar adelante.

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