Semana
nueva como el vino. Que necesitaba odres nuevos y no las quejas
rancias y pochas de las semanas anteriores, las de siempre. En ella
cabía todo nuevo, incluso las quejas nuevas, si necesitamos
quejarnos de algo. Había espacio para todo, solo el cuerpo nos
recordaba que aunque la semana llego nuevo nosotros seguimos siendo
los mismos. Eso no es malo, pero tenemos que ser conscientes que las
principales limitaciones están en nosotros. Que el tiempo es un
regalo que fluye constantemente a través de nosotros y dependiendo
de los filtros podemos recoger de él lo mejor lo peor o nada.
Regresando al vino en este mundo de inmediatez, hay cosas que siguen
igual. El mejor vino necesita su tiempo de maduración y reposo. Para
conocer el verdadero sabor de algunas cosas en la vida tienes que
armarte de paciencia y aprender a esperar. El sabor recompensará tu
sacrificio.
Feliz
lunes de vino nuevo en tiempo nuevo.

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