Cada Navidad por más que la intenten comercializar y
vender, muestra lo esencial. El amor nace de nuevo las veces que uno
dice sí a la vida. La Palabra puede dar y construir la vida, ser su
principio. Algo tan sencillo, tan obvio, que hasta puede pasar
desapercibido. Tenemos luces que vencen la oscuridad, colores que se
oponen a lo gris, cercanía que impide la soledad, tanto bien
acumulado que no hay lugar para el mal. Que sea más que por un día
porque los sueños son principio de realidad, principio de felicidad.
Feliz Navidad que nace una nueva realidad.

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