Nuria se sentía aplastada por los problemas que no
la dejaban ni un respiro. Le pesaban mucho y no la dejaban moverse
libremente. Por el miedo de encontrar más problemas, Nuria ni
levantaba la vista. Asustada acostumbraba ver todo como posible
amenaza y no como posible estimulo de solución. El miedo le quitaba
colores y sabores al mundo que la rodeaba. Un día alguien le
sugirió, que mire la naturaleza de otra manera. No como amenaza que
está fuera, sino parte del mundo en que vive y que nutre y mima cada
día. Empezando por flores y árboles, sus mundo empezó llenarse de
colores y hasta los problemas aparecían en otra luz. La solución
parecía más cerca, más posible.
Feliz martes de levantar la mirada.

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