En los últimos días, Marcelina estaba entre muchas
cosas. El fin de año, multiplicaba encuentros, reuniones,
rendiciones de cuentas, evaluaciones. En cada cosa, en cada lugar,
dejaba algo de si. Una positiva o negativa carga emocional se quedaba
en todo lo que hacía, por eso cuando llegaba a la casa, cuando
llegaba la noche, se sentía sin pila. Entre la pantalla de su
teléfono, la computadora y miles de papeles, acostumbraba sus ojos a
mirar hacia abajo. Desde hace tiempo ignoraba el color del cielo, las
formas de las nubes o la presencia de la luna en un día soleado.
Date el lujo de mirar el cielo y los juegos de la luz de una puesta
del sol. Son capaces de devolverte toda la energía perdida a lo
largo de todo un día lleno de prisas. Dejate iluminar a ti mismo,
para poder iluminar a los demás.
Feliz Jueves de iluminarse.

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