Entre las luces, que son capaces de iluminar hasta lo más
profundo del alma, entre los suspiros y palabras susurradas, entre
miradas directas y de reojo, nace el amor. Tan pequeño,
insignificante, que se tiene impresión, que solo es por un día, que
es como una flor que florece y se marchita. Ni sabemos bien ¿cómo?
¿dónde? ¿cuándo?, pero sentimos que es para toda la vida. Que ahí
se queda anclada, una parte de nuestra niñez, de todo lo que
queremos y soñamos. Queremos estar más cerca y más quietos,
pendientes de las estrellas. Date la oportunidad de nacer de nuevo
con Él.
Feliz Navidad de Nacimiento con Jesús.

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