A Gumercindo le gustaba que las cosas se hagan en
orden. El desorden lo veía en todas partes. Tenía mucha razón,
pues la gente a su alrededor, no era muy ordenada que digamos.
Faltaba empeño, costumbre hasta educación. Según Gumercindo los
que tienen desorden fuera, tienen desorden dentro, en el alma. La
gente se tomaba el asunto de orden como una rareza de él. Les
gustaba tener más orden pero decían que Gumercindo exagera, que
quiere peinar hasta la hierba para ordenarla. Lo que según él
servía para facilitar la vida, según ellos era algo para
complicarla más. Algunas veces le ayudaban ordenar algo, con el
argumento que a él le gusta. Ellos se quejaban de la suciedad
omnipresente sin darse cuenta cuando la causaban. Ordena tu mundo
fuera y dentro. Sabrás todo lo que tienes y lo podrás usar mejor.
Feliz viernes de ordenar.

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