viernes, 12 de diciembre de 2014

Sus Rostros

  Lupita se convirtió en Madre. No solo trajo al mundo a un hijo, también con él, trajo mucho amor. Un amor que alcanza más allá de los cuidados y mimos de su hijo, se desborda desde el cerro de Tepeyac, y fluye hasta los últimos rincones. Parece que no solo le nació un hijo, sino también la capacidad de escucha, y una tremenda habilidad de empatía. Aprendió a estar en lugar de otros, aceptar sus rostros, voces, sentimientos. Se convirtió en la Maestra de la vida atenta y del amor no interesado. El Amor de muchos rostros que toca muchos corazones a través de cosas simples de cada día. Dejate amar por ella.

Feliz Viernes de la Virgen de Guadalupe.






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