Lupita se convirtió en Madre. No solo trajo al mundo
a un hijo, también con él, trajo mucho amor. Un amor que alcanza
más allá de los cuidados y mimos de su hijo, se desborda desde el
cerro de Tepeyac, y fluye hasta los últimos rincones. Parece que no
solo le nació un hijo, sino también la capacidad de escucha, y una
tremenda habilidad de empatía. Aprendió a estar en lugar de otros,
aceptar sus rostros, voces, sentimientos. Se convirtió en la Maestra
de la vida atenta y del amor no interesado. El Amor de muchos rostros
que toca muchos corazones a través de cosas simples de cada día.
Dejate amar por ella.Feliz Viernes de la Virgen de Guadalupe.




No hay comentarios:
Publicar un comentario