Mariela ya ha acumulado muchas experiencias, pero no se sentía
satisfecha con su vida. No sabía explicar bien de que se trataba.
Parecían muchas cosas sueltas, que no tenían ni principio ni final.
Cuando se iba a la casa de la abuela veía como ésta, siempre tenía
ocupadas sus manos con diferentes pedazos de tela, confeccionando
algo nuevo, algo más grande. Le faltaba lo mismo a Mariela unir las
experiencias de su vida, ver en ellas coloridos pedazos de vida. No
todos del mismo tamaño, ni de misma tonalidad, pero juntos formando
un colorido mosaico, un buen mapa. Ver su camino, su proceso lleno de
aciertos y desaciertos, que ayuda evitar caer en las mismas trampas y
vivir más ricamente con tantas experiencias, sin sentir tantos
vacíos en la vida. Date tiempo de unir tus pedazos y crear tu mapa.
Feliz viernes de coloridos pedazos.
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