Margarita se sentaba cada mañana frente a su gran espejo y
peinaba su larga cabellera. Peinando su cabello peinaba también sus
ayeres. A veces, sus ayeres tan llenos de recuerdos se enredaban,
como su cabello, formando unos nudos difíciles de desenredar, que se
volvían hasta dolorosos. Uno siempre se enreda en algunos recuerdos,
que toman diferentes formas, se mezclan, crecen, toman importancia,
causando un sufrimiento evitable. Peinando bien los recuerdos,
separando las cosas, no dejamos a crecer a los traumas. A veces las
puntas de cabello se abren, dejando un aspecto poco deseado y
saludable. En situaciones así hay que echar mano a las tijeras,
cortando las puntas, se vuelve a crear una nueva etapa. Con los
ayeres construimos un nuevo mañana, así como con el cabello cuidado
podemos crear diferentes peinados. Ordena tu pasado, si es necesario
separa algunas cosas, para poder vivir bien el presente y crear un
futuro diferente.
Feliz viernes de “peinado”.
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