miércoles, 15 de julio de 2015

Infusiones de Paz

La tía Cristina tenía una pequeña casa llena de flores y aromas. Al que la visitaban siempre le esperaban en días de calor jugos de frutas y en días fríos infusiones de diferentes hierbas. Ella sabía que las soluciones a muchos problemas se dan con pequeños sorbos nunca de golpe. Que para que una vivencia traiga la felicidad hay que mezclar muchas cosas en dosis exactas. Ni demasiado dulce ni demasiado amargo. Siempre con alguien que sabe de estas cosas y de la vida aprendemos a saborear lo que se nos ofrece. No es suficiente probar una vez. Hay que tener la curiosidad de un buscador, que nunca deja la búsqueda a pesar de múltiples fracasos. Cuando te sientes perdido, toma una buena infusión. piensa un poco y habla lentamente con ayuda de alguien que sabe escuchar.

Feliz miércoles de escucha.

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