viernes, 17 de julio de 2015

Licencia para ser feliz

Noelia tenía ciertas dudas. No quería llegar hasta el borde de lo que estaba permitido. Aunque a veces se preguntaba por qué algo está permitido y algo prohibido. No era asunto de leyes, ni siquiera se trataba de reglas. Lo de Noelia era algo interior. En su constante búsqueda de felicidad, ella misma se daba permiso de probar algo nuevo, o se negaba explorar ciertos campos. Ponía límites a su espacio de búsqueda, sin una razón clara. Tal vez, en el fondo estaba el miedo de llegar a lo desconocido, sobre lo que no tenía un juicio claro. El problema es que muchas veces uno no se permite ser feliz, porque se pone límites muy estrechos o acepta que otros se las pongan, esclavizando sus capacidades, sin nunca ejercer su libertad. No pidas permiso para ser feliz. Una persona feliz no hace daño a nadie. Una persona amargada culpa a todos y siempre intenta arrastrar a los demás en su amargura.

Feliz viernes de felicidad

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