viernes, 22 de enero de 2016

Cenfeccionando vestidos y palabras

Liz era muy hábil con sus manos rapidísimo aprendía hacer muchas cosas. Maestra en corte y confección sabía adivinar las medidas exactas con solo una mirada. Unía las piezas a la perfección dejando un producto final impecable. Impresionaba su buen gusto su capacidad de reconciliar materiales y colores dejando satisfechos a todos sus clientes. La habilidad de las manos y los ojos no fue acompañada de habilidad de las palabras. Fue muy seca e insegura, se le escondían muchos sentimientos porque no los sabía vestir bien en buenas palabras. Otros mal vestidos no siempre eran bien entendidos, interpretados. Le esperaba un gran trabajo de organizar sus palabras y sus sentimientos. Ordenar los unos y los otros según el tamaño, la fuerza, la intensidad, la importancia, frecuencia de uso, contenido y matiz emocional. Una vez ordenado todo era mucho más elegir y encontrar lo más adecuado. Así como procuras tener buena ropa que te favorezca y subraye tu belleza, busca buenas palabras. Renueva tu ropero de palabras y sentimientos, no vayas a las fiestas con las mismas ya gastadas. No te favorecen al contrario te perjudican.

Feliz viernes de vestir bien los sentimientos en buenas palabras

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