Parecía
un pequeño descuido, un
simple y corriente error de tecleado.
En vez de poner lo que pensaba, puso lo que en realidad pasaba. La
frase intencionada fue: “los problemas pesan” y la que salió fue
“los problemas pasan”. Parecía solo un pequeño error de
escritura, un cambio de la letra “e” por la letra “a” tan
parecida una a otra, pero se trataba de algo mucho más grande e
importante. Todos los problemas que tenemos y nos pesan tanto, al
mismo tiempo pasan. Somos más bien nosotros que con nuestras
actitudes los hacemos volver, los queremos eternizar reviviendo las
cosas de pasando, alimentando su peso. Impidiendo que pasen y se
queden en el baúl de los recuerdos descoloridos. Un
problema a parte de su peso real se convierte en una buena y hasta
cómoda excusa. Al tener problemas me justifico, me absuelvo de mis
obligaciones y compromisos. Se me olvida mi tarea irrenunciable, la
de ser feliz aquí y ahora. Cuando
les quitas el peso, les ayudas pasar más fácilmente. No
los detengas.
Feliz
jueves de quitar el peso y hacer pasar.

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