A Noelia sus
sueños no le cabían en su casa y por eso tuvo que empezar a viajar.
Sus padres no entendían por que no se queda. Han hecho todo para
construir una casa cómoda. Pensaban, que ahí cabrán sus hijos
junto con sus sueños, y algunos se quedaron ahí muy a gusto,
mientras que otros muy pronto salieron a los caminos de la vida.
Mientras más caminos recorrían, el viento más inflaba a sus sueños
como velas de un velero, dándoles más fuerza, llevando más lejos.
Sus familiares no siempre entendían sus impulsos, ni sus caminos
recorridos tan lejos de la casa. En vez de felicidad y orgullo,
aparecían reproches y reclamos de todo tipo. Si te toca a vivir este
tipo de tensiones, no te quedes parado, no asfixies tus sueños por
dar gusto a alguien. Sal a los caminos de la vida. El mejor tributo
que puedes dar a tus padres es tu felicidad. Tarde o temprano lo
verán y serán capaces de reconocerlo aunque tal vez les cueste a
entender.
Feliz martes
de sueños como velas que empujan.

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