miércoles, 13 de enero de 2016

La última vez que nunca lo es...

Después de todo lo que había pasado, ella pensaba que esta era la última vez. Se ha prometido eso y había anunciado a diestra y siniestra creyendo que realmente lo era. Ya no iba a tropezar con las mismas piedras, ni caer en las mismas trampas, pero antes de que consiguió enderezarse muy bien, ya estaba cayendo en otro problema. Sus últimas veces nunca lo eran, porque no es suficiente prometerse algo, si uno no rompe toda la cadena de los hechos y los pasos, que te llevan a una situación concreta. En nuestras vidas involuntariamente repetimos los mimos esquemas, lo aprendido, lo experimentado, incluyendo los errores. Para no caer en las mismas frustraciones y realmente llegar a que la última vez sea la última de verdad, tenemos que dar pasos cuidadosos y lanzarse al encuentro de lo desconocido, también al encuentro de las nuevas soluciones de los viejos problemas.

Feliz miércoles de nuevas soluciones.

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