Después de
todo lo que había pasado, ella pensaba que esta era la última vez.
Se ha prometido eso y había anunciado a diestra y siniestra
creyendo que realmente lo era. Ya no iba a tropezar con las mismas
piedras, ni caer en las mismas trampas, pero antes de que consiguió
enderezarse muy bien, ya estaba cayendo en otro problema. Sus últimas
veces nunca lo eran, porque no es suficiente prometerse algo, si uno
no rompe toda la cadena de los hechos y los pasos, que te llevan a
una situación concreta. En nuestras vidas involuntariamente
repetimos los mimos esquemas, lo aprendido, lo experimentado,
incluyendo los errores. Para no caer en las mismas frustraciones y
realmente llegar a que la última vez sea la última de verdad,
tenemos que dar pasos cuidadosos y lanzarse al encuentro de lo
desconocido, también al encuentro de las nuevas soluciones de los
viejos problemas.
Feliz
miércoles de nuevas soluciones.

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