lunes, 18 de enero de 2016

El paseo que libera

Maribel asoleaba sus miedos, porque los miedos cuando se secan bien se encogen y no ocupan tanto lugar. Bien secos dejados al viento se liberan de la mayoría de sus elementos duros y se hacen más manejables. El resto que queda se disuelve en el jugo de frutas después de tomarlo hay que dar un paseo, así se evita que se hinchen de nuevo asfixiándonos. Un paseo te libera y permite recuperar buen ritmo en la vida. Cuando te cierras en tu mundo no dejas el espacio para la novedad. A la novedad le gustan espacios grandes, abiertos, en donde se puede desarrollar en plenitud. No atrofies tu mirada. Mira más allá de las cuatro paredes. Es difícil abrir las alas y volar dentro de una jaula que creaste, o que te crearon. Un paseo hace bien a tu cuerpo y a tu espíritu. Siempre te recuerda tu vocación primaria – la vocación a la libertad.

Feliz lunes de paseos.

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