Maribel
asoleaba sus miedos, porque los miedos cuando se secan bien se
encogen y no ocupan tanto lugar. Bien secos dejados al viento se
liberan de la mayoría de sus elementos duros y se hacen más
manejables. El resto que queda se disuelve en el jugo de frutas
después de tomarlo hay que dar un paseo, así se evita que se
hinchen de nuevo asfixiándonos. Un paseo te libera y permite
recuperar buen ritmo en la vida. Cuando te cierras en tu mundo no
dejas el espacio para la novedad. A la novedad le gustan espacios
grandes, abiertos, en donde se puede desarrollar en plenitud. No
atrofies tu mirada. Mira más allá de las cuatro paredes. Es difícil
abrir las alas y volar dentro de una jaula que creaste, o que te
crearon. Un paseo hace bien a tu cuerpo y a tu espíritu. Siempre te
recuerda tu vocación primaria – la vocación a la libertad.
Feliz lunes de
paseos.

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