Después de
una semana de tanto bullicio Blanca se dejaba de mimar por su
soledad. Otros huían de sus soledades, buscando compañía a
cualquier precio. Ella en cambio de vez en cuando buscaba estos
momentos. Solo estando sola podía encontrarse consigo misma y
escuchar lo que lleva dentro. Su soledad solía ser muy conversadora
y muy sincera. Decía claramente lo que le gustaba y lo que no,
mirando todas las cosas que le han pasado últimamente. Cuando estaba
en presencia de alguien le costaba decir en voz alta lo que su
soledad le decía en silencio, por eso muchas veces callándose
aceptaba dolorosas consecuencias de su cobardía, aunque no le
gustaba que le digan esta palabra. La soledad reclamaba las muecas
falsas, la vanidad los “sí” dichos sin convicción y los
intentos de llamar atención haciendo cosas que no le gustaban. Su
soledad nunca buscaba la popularidad, no iba en la conquista de los
“me gusta”, sino buscaba la sinceridad y el amor sentido hasta en
el más profundo de los silencios. Aprovecha este domingo busca tu
soledad y un rato conversa con ella.
Feliz domingo
en compañía de la soledad.

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