No era la primera vez que estaba oyendo
sus quejas. Se repetían con bastante frecuencia, la suficiente para
que uno se acostumbre e inmunice. Era la primera vez que estaba
dispuesto a escuchar sin prisa ni interrupción llegando hasta la
última palabra, el último suspiro. Sospechaba y con mucha razón,
que si se quejan con tanta frecuencia tiene que haber un motivo.
Puede ser que nada tiene que ver con el problema, pero mucho puede
tener con la solución. Solo que tenía que llegar al fondo de asunto
a la raíz de sus suspiros y reproches. Ahí en el fondo debajo de la
capa de tantas quejas y lamentos estaba el origen de todo esto. Es
cierto que se mezclaban muchas cosas, pero siempre hay una que mueve
toda la avalancha. Todo se juega entre sentimientos, expectativas,
deseos, frustraciones, comunicación etc. ahí algo duele, incomoda,
causa dolor, quita la paz. Es bueno descubrirlo y atender. No importa
que grandes y complicadas parezcan las quejas siempre hay un
fundamento en donde todo empieza, descúbrelo.
Feliz miércoles de descubrir el origen
de las quejas.

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