viernes, 7 de julio de 2017

Preparando el lugar

Cuando recibía las visitas preparaba la casa cuidando hasta el último detalle. Quería que al llegar encuentren todo ordenado en su lugar y que no les falte nada, que se sientan cómodos. Sabía que a veces puede haber alguna cosa que puede incomodar, y si no es imprescindible se la puede quitar dejando más espacio libre. Lo que pasa que a veces preparando la casa olvidamos a preparar los sentimientos en nuestro corazón. Ahí con frecuencia se esconden sentimientos que estorban impidiendo una buena recepción de los que llegan a nuestra casa, a nuestra vida. No les dejamos suficiente espacio para que puedan desarrollarse plenamente. Algunos de ellos parece que se están asfixiando en medio, sin tener el espacio que necesitan. Eso provoca este insoportable dolor de cabeza, cintura, cuello y pecho. Es mejor hablando con alguien de confianza, despejar el corazón de estos sentimientos que estorban, antes de intentar llenarlo con nuevos. Siempre corremos el peligro de convertirnos en globos que se pueden estirar mucho, pero si los seguimos inflando llegarán al punto de reventar. Nosotros también a veces reventamos y eso duele mucho nos lastima a nosotros y a los que están cerca. Haz todo lo posible para no llegar a este punto. 

Feliz viernes de despejar el espacio.

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