Sus amigos no la entendían muy bien.
Decían que eso de vivir en armonía que escuchaban cada rato de su
boca era una extraña obsesión. Una moda o incluso una cómoda
justificación para la gente cobarde que tiene miedo a levantar la
voz para enfrentarse a cosas malas y luchar por sus derechos. Ella no
lo veía así. No presumía de ser muy valiente pero no era cobarde.
Varias veces se ha enfrentado con valentía cuando la vida ha exigido
de ella una reacción urgente y clara. Lo que pasa que todos los
enfrentamientos le han dejado un mal sabor en la boca. Las tensiones
que las acompañaban se cobraban la factura con dolores en diferentes
partes de su cuerpo. Mirando todos los acontecimientos de su vida
veía claramente que la mayoría de las cosas se podían solucionar
sin tanto desgaste ni tantas tensiones. La serenidad, el equilibrio,
la armonía, eran mucho más eficaces y poderosas, que las prisas las
tensiones, la violencia verbal y la presión. Solo que hay que
armarse de paciencia y pisar bien nuestra realidad. Eso nada tiene
que ver con la cobardía. Mantente en armonía contigo misma/o con el
mundo que te rodea y con los demás. Sentirás más seguridad y menos
tensión.
Feliz viernes de Armonía.

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