martes, 18 de julio de 2017

Palabras comprometidas

A su alrededor nunca faltaban los que sabían por lo menos era lo que pensaban. A diestra y siniestra expresaban sus juicios y opiniones. Siempre dispuestos de clavar una palabra, una afirmación, que le llegaba hasta los huesos. Ellos muy cerca, pero nunca demasiado para mojarse, ensuciar, comprometer. Dejando el cómodo colchón de la supuesta neutralidad, pudiendo estar al mismo tiempo a favor y contra, dependiendo de las circunstancias, de las preferencia o simplemente de las modas. En lo que decían había más conveniencia que convicción. Obsesionados por el punto medio, sin mover la balanza en favor de algo o contra de algo. Más moldeables que la plastilina, eran muy útiles para los que querían una sociedad descafeinada, muy light, sin compromiso. Si algo nos falta en este mundo de hoy es la coherencia. Gente que sus palabras confirman con su vida, sus compromisos y actitudes. Ya no necesitamos especialistas de la oratoria que cerrando el texto de su buen discurso, se olvidan de su contenido y están listos de pronunciar otro, sin que les importe que sea contrario al que acaban de pronunciar. No tengas prisa en hacer discursos, expresar juicios, primero prepara una base de responsabilidad, honestidad y coherencia que pueda avalar a tus palabras, luego habla dispuesto a responder por lo que estás diciendo y no te escondas detrás de la supuesta neutralidad. 

Feliz martes de palabras comprometidas.

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