martes, 11 de julio de 2017

En diferente luz...

No sé, cuando empezó en él, esta extraña atracción hacia el claroscuro. Tal vez durante una visita en una exposición de pintura de aquellos maestros que empezaron jugar con la luz y las sombras. Con el paso de tiempo ha trasladado su atención de las pinturas a las calles y caminos por los que transitaba. Descubría como los mismos lugares se ven diferentes dependiendo de que si los miramos al amanecer, al mediodía o al atardecer. La intensidad de la luz, el ángulo de los rayos solares, permiten descubrir muchos matices, muchos detalles, invisibles a la primera vista. Para poder ver eso se necesita tiempo, atención y paciencia. Si eso pasa con los paisajes con los objetos afuera, también pasa con nuestra vida, con las personas y hasta con los problemas. Para tener una imagen completa, llegar a ver los detalles, hay que ver en diferente luz. No sacar conclusiones precipitadas después de una sola mirada. La belleza en su plenitud a veces tarda en revelarse. 

Feliz martes de luz.

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