No le molestaba tanto que él a veces no
cumplía alguna de sus promesas, a todos nos pasa, lo que la
molestaba que a pesar de tantas faltas seguía prometiendo todo a
todos. No le costaba nada comprometerse y no se ruborizaba al quedar
mal defraudando la confianza puesta en él. No medía ni su tiempo,
ni su capacidad, para saber hasta donde puede comprometerse,
cumpliendo con la gente que lo rodeaba. No se atrevía decir un “no”
pensando que su negación va a ser tomada mal, por eso a diestra y
siniestra decía “si” sabiendo que no lo podría cumplir. En la
vida un “no” honesto, respetuoso y sincero nunca va a hacer daño
y no será tomando mal, aunque tal vez la persona que lo escuche,
reaccione mal en primer momento, lo entenderá y respetará con el
tiempo. Un “si” falso y deshonesto siempre trae malas
consecuencias y la sensación de sentirse defraudado, engañado y
desilusionado. Trata de no prometer más de lo que puedas cumplir,
que tu “si” y tu “no” se hagan respetar y sean muestras de tu
responsabilidad y tu respeto por los demás y por ti mismo/a.
Feliz jueves de promesas medidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario