En
todas partes ha hablado lo que siente, enumeraba todas las ocasiones
en las que los otros le hicieron sentirse mal, en las que según ella
la dejaron en ridículo. Puede ser que muchos de sus reclamos eran
justificados, porque la gente habla mucho sin pensar que sus palabras
pueden herir tanto. Lo que pasa que lo único que hacía era
victimizarse, ponerse en el papel de la perjudicada. No llegaba a
preguntarse a otros qué sienten en presencia de ella, cómo les
llegan sus palabras. Era necesario ponerse estas preguntas para tener
una imagen plena, porque la mayoría de las cosas que le pasaban,
comentarios que los demás hacían no eran gratuitos, no venían de
la nada, eran reacción a su propia acción. Revisa bien lo que te
pasa, para ver si no desatas ciertas tormentas que luego te arrastran
y lastiman. Es fundamental que te sientas bien pero no menos
fundamental que otros se sientan bien contigo.
Feliz
viernes de revisión.

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