Su
cuerpo no siempre respondía como a ella hubiera gustado. Es que los
años, una que otra dolencia estaban cobrando la factura. Tenía
suficientes motivos para quejarse y no lo hacía. Por decisión
propia ha decidido disfrutar de otro tipo de libertad que la física.
Su mente, su imaginación despegaban cada rato del aeropuerto de su
voluntad emprendiendo nuevos vuelos adquiriendo nuevos conocimientos
viviendo nuevas experiencias. Todo lo tenía escondido encerrado en
ella misma y lo podía liberar, siempre y cuando le alcance el valor
de ser libre de otra manera sin miedos frente a lo nuevo desconocido
y diferente. Sé libre esa es tu primera vocación.
Feliz
martes de libertad.

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