No
sabía de dónde venían, pero siempre cuando los necesitaba estaban
ahí. Algunas veces con sus palabras, otras veces con sus sonrisas
gestos y miradas. Sabían ser discretos, no se ponían en primera
línea. Apoyaban sostenían animaban incluso empujaban con suavidad
para dar impulso a los indecisos, y cuando era necesario ayudaban a
levantarse a los que se habían caído. No presumen a ser perfectos
pero son lo que más se parece a los ángeles. Unas veces conocemos
sus nombres porque son de nuestra familia y de entre nuestros amigos
otras veces no sabemos sus nombres, nos cruzamos con ellos en la
calle en la estación, en el autobús o en el metro. Aparecen y
desaparecen cuando ya no necesitamos de ellos. Ojalá que sepan
contagiar a su bondad a otros.
Feliz
martes de ángeles custodios.

Me encantó,me gusta los angeles,que se presentan en personas desconocidas,es cuando realmente te das cuenta de que Dios dispuso un ángel para tí
ResponderEliminar