Por
el miedo de equivocarse no hablaba y nadie entendía sus silencios,
aunque iban cargadas de dudas y preguntas que hace tiempo se
agolpaban en su cabeza. Por el miedo de perderse no quería salir de
casa, aunque llamaban su atención tantos caminos que se abrían
delante de él, pudiendo llevarlo a mundos desconocidos. Toda la vida
le parecía un rosario de riesgos y no encontraba forma de poder
evitarlos para vivir en paz. Algo respetable pero prácticamente
imposible si uno de verdad quiere vivir. Es que la vida es un
constante riesgo y encuentro con lo nuevo y desconocido desde el
momento de nuestro nacimiento. Solo el atrevimiento la decisión de
ir al encuentro de lo desconocido nos llena de vida y saca de la
simple existencia. Existirán riesgos innecesarios que hay que evitar
pero a su lado están los necesarios que hay que enfrentar, la
dificultad consiste en la posibilidad de confundir unos con otros y
olvidarse cómo vivir, ni saber lo que se quiere, ni lo que se
siente. Arriésgate y disfrutarás de la vida.
Feliz
sábado de riesgos necesarios.

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