miércoles, 31 de octubre de 2018

Privilegio de atender

Pertenecía al selecto grupo de los que no tienen prisas. Las tuvo antes y nada bueno ha obtenido con eso en su vida diaria, arriesgando en muchas veces su seguridad y la de sus seres queridos. Además con todas las prisas no ha logrado estirar el tiempo, ni detenerlo ni hacer que no corra tanto. A estas alturas de su vida era mejor y más fácil disfrutar de un momento, sin mucha preocupación cuanto dure y cuando se termine. Las prisas impiden el disfrute, la percepción de los detalles y posibilidad de narración de todos los sentimientos. El que menos prisas tiene más ve, más conoce, percibe y siente. Todos disponemos del mismo tiempo durante un día, pero cada uno decide como lo emplea. A veces respondiendo a lo que el cuerpo pide, voluntariamente u obligados por algún problema de salud, pocas veces respondemos a lo que nos pide el alma, el espíritu, nuestro yo interior. Hagámosle caso, sin prisa.

Feliz miércoles de responder a lo que pide el espíritu.

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