martes, 23 de octubre de 2018

Sin mucha distancia

Al principio no entendía nada. No sabía a qué se refería cuando le decían que estaba muy lejos. Si en los últimos años no ha hecho ningún viaje. Su vida transcurría entre el trabajo y la casa, más precisamente su sillón preferido en el que solía pasar bastante tiempo viendo como pasa la vida. La vida en la pantalla la que lo llevaba a lugares lejanos y tiempos futuros, con frecuencia lo sumergía en discusiones aceleradas de los políticos o competiciones deportivas. Todo en el mismo lugar, tan cerca y al mismo tiempo tan lejos de su familia. No participaba en sus conversaciones, no se emocionaba con sus vidas. No lo hacía porque desconocía, ignoraba lo que estaban viviendo, no lo veía en su pantalla. Ahí estaba la distancia sobre la que le intentaban a hablar. Porque la distancia no solo puede ser física sino también emocional. Hay demasiada distancia en nuestras casas, muchas veces por culpa de tantas pantallas de todos los tamaños pero no solo por eso. Antes de que sea demasiado tarde revisa tu distancia y si existe y aumenta pregúntate ¿cuál es la causa?, y trata de acortarla.

Feliz martes sin mucha distancia.

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