Muchas
veces oía la misma queja de sus familiares que no estaba con ellos,
una queja que le molestaba enormemente puesto que según él si
estaba y no sabía qué más querían ellos. Cada día después de su
trabajo religiosamente se dirigía a su casa en donde pasaba el resto
del día. No solía ausentarse por más tiempo de lo necesario. Así
que los reclamos de sus familiares le parecían desproporcionados e
injustificados. En la casa si estaba, pero eso no quiere decir que
participaba en la vida de los que vivían en ella o que se interesaba
por sus asuntos. La presencia física no significa la presencia
afectiva, el interés o la preocupación. A veces estos si existen
pero como no se expresan de ninguna manera y los que están en la
casa no saben de su presencia. Trata de no solo estar pero también
participar con los que están contigo en los espacios que ellos te
dejen entrar respetando también la intimidad de cada persona. Si la
actitud de interés y compartir es común y constante se vuelve
costumbre y desaparecen o por lo menos disminuyen espacios de
secretos provocados por miedo y desconfianza.
Feliz
viernes de estar y participar.

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