Tanto
se obstinaba en mirar atrás que cada rato chocaba con algo que tenía
por delante. Atrás quedaban pequeñas alegrías infladas por los
recuerdos a tamaño de una buena felicidad y los caminos conocidos
que recorrido una y otra vez sin encontrar en ellos algo único que
no sería posible encontrar en otros lugares. Lo que tenía en frente
parecía tan cerrado desconocido diferente que le daba miedo a
atravesar sus miedos y desconfianzas. Cuando chocaba con algo
distraída e inmersa en sus recuerdos repasados una y otra vez, se
daba cuenta que lo que parecía obstáculo podría ser un buen
peldaño en el camino de su nueva esperanza. Mirando solo atrás nos
podemos perder demasiadas ocasiones de construir nuestra felicidad
con ilusión y esperanza. Disfruta de los recuerdos de lo que has
vivido, pon en práctica las buenas experiencias y mira bien con
atención todo lo que tienes adelante solo ahí te esperan cosas
nuevas y maravillosas.
Feliz
miércoles de mirar adelante.

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