Siempre ha tenido una gran
atracción por las plantas. Decían los vecinos que tenía buena mano
para ellas. Era cierto, pero lo suyo era mucho más que buena mano,
era buen ojo, buena cabeza y buen corazón. Desde hace mucho tiempo
trataba de observarlas cuidar conocer sus gustos y sus mejores
compañías, también sus lugares preferidos. Los años de cariño y
sumo cuidado le han permitido tener un jardín de sueños en el que
todo parecía estar en su lugar. No había impresión de saturación
ni de invasión. Se daban las flores se daban las frutas se daba todo
en su momento. Observando se podía aprender mucho sobre las plantas
y más sobre la gente. Somos así que para dar frutos y expandir la
belleza necesitamos nuestro espacio nuestra buena compañía y mucho
cariño expresado a través de los cuidados y de muchas más formas.
Son muchos elementos que se conjugan con la presencia y los cuidados
de la jardinera o del jardinero. No es el simple hecho de poseer un
jardín y poseer las plantas el que asegura su belleza y las frutas.
Aprendamos cuidar de las plantas y de las personas.
Feliz domingo de belleza y buenos
frutos.

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