sábado, 23 de marzo de 2019

La apuesta

No era una persona a la que le gustaba correr riesgos. Nunca se sentía atraída por los juegos de azar. No apostaba en ellos nada y sin embargo toda su vida era una apuesta sin ninguna seguridad de ganancia pero con claras convicciones de que apostando por unas cuantas cosas básica y sencillas se puede vivir una vida feliz. Así que apostaba por amistad aunque no todos amigos eran de fiar y algunos a lo largo de su vida le han fallado. Apostaba por participación porque un sueño en común se hace más grande y más posible que un sueño en soledad aunque uno no quita al otro más bien lo enriquece. Apostaba por respeto y generosidad porque solo dándolos se puede esperar recibir. Una desilusión y aparente fracaso no son los frutos son las dolorosas consecuencias de crecimiento y maduración. Aunque no te guste jugar apuesta por tu felicidad vivida con los ojos abiertos y a pleno pulmón.
Feliz sábado de buenas apuestas.

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