Aunque por fuera parecía todo inmóvil y lleno de paz, por debajo corrían
ríos de sentimientos con corrientes que a veces podrían arrastrar. Era
necesario buscar los puntos de apoyo para no perderse entre las corrientes que
a veces iban en direcciones contrarias. Tenía que descubrir cuáles eran las
cosas importantes que estaban ahí siempre clavadas en el mismo lugar como las
anclas que detienen a los grandes barcos. Una vez teniendo los puntos de apoyo
ya podría mirar a los ríos de sentimientos para ver la dirección de cada uno y
como se puede corregir ciertas corrientes para que no vayan en direcciones
contrarias. A veces en el cauce del río hay obstáculos que provocan que las
aguas suben de nivel se derraman o arrastran muchas cosas que estaban cerca y
al principio nada tenían que ver con el problema inicial. Trata de detectar su
existencia para ver si se puedan remover y facilitar el libre y tranquilo fluir
de las cosas.
Feliz martes de corrientes escondidas.

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