Le sorprendía que algunos que no tenían nada
podían hacer más que los que tenían todo servido en la bandeja.
Tenía que haber un truco en secreto en todo eso. Si lo había y a
simple vista parecía un ingrediente diminuto que se aplicaba en
cantidades muy pequeñas. Se trataba de la fe. La fe que no era una
simple creencia en cosas sobrenaturales, sino una convicción de que
a pesar de todas las carencias e imperfecciones podrán hacer lo que
se proponen. Todo
el camino empieza por el primer paso y la
vida siempre se juega
entre empezar, intentar, diciendo
un “si” o decir un “no” y no
probar, no intentar. La fe es como la chispa que enciende como el
empuje inicial
que pone en el movimiento todos los engranajes de la vida. Cuida tu
fe aunque no tengas bien claro lo que
escondes debajo de esa palabra.
Feliz
domingo de fe.

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